La oliva es una novela caleidoscópica escrita a través de relatos breves, en algunos casos brevísimos, desde la perspectiva de un mismo personaje desde que es niño hasta que se hace adulto. Los relatos giran en torno a la relación familiar del protagonista, los abusos sufridos por su padre y la relación tóxica y violenta que mantenía este con su madre.
Con un estilo desnudo, frío y prácticamente taquigráfico, el protagonista dibuja secuencias sobre el escenario de su vida, dejándolas a flor de piel en una intemperie existencial que en muchas ocasiones resulta difícil de asumir, que siempre dejan al lector con un nudo en el estómago, pero que, a un tiempo, crean también un vínculo de ternura con él, indisociable, como compañeros de fatiga de un tránsito hacia el bienestar.
