Inteligencias artificiales es un artefacto poético que funciona como una suerte de engranaje de lo desquiciado. Cada uno de sus fragmentos (y todos en su conjunto) formulan un espacio destinado a desarticular, a desencajar; en definitiva, a desprogramar los discursos hegemónicos de poder que presentan el mundo, la vida, la realidad de una manera determinada y opresiva. Es un canto a la liberación desde la carne, el cuerpo y el relato, desde las entrañas evisceradas de las palabras. Y también es una reapropiación de los símbolos: de la feminidad y de la maternidad; del erotismo y del hogar.
Almudena Anés, como una taumaturga de símbolos desnaturalizados, oficia para nosotros sobre un altar vencido, destrozado, para invitarnos a una revolución encarnada de signos mutantes.
