Confín de la espesura recuerda al lector atento a Claros del bosque y el proceso de reflexión lírica, allí donde la palabra solo puede insinuar lo que es imposible de expresar. Al igual que María Zambrano penetró en el «bosque» y su red tupida de realidad abrumadora hasta encontrar unos «claros» en la palabra poética, aquí nuestro poeta se asoma al confín, donde solo puede explicarse la poesía. (…)
La espesura es límite y final, pero también principio. José Manuel García nos ofrece en su poemario un nuevo intento de conjugar reflexión, lirismo y un estilo a veces torrencial (como en los apartados del «Loco»), en ocasiones de una serenidad y claridad luminosa, que indaga en las sombras, límites y posibilidades intuidas del lenguaje para nombrar lo que existe (y lo que no).
Ismael Alonso Álvarez
