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¡¡¡CONVOCADOS LOS XI PREMIOS LITERARIOS EDICIONES OBLICUAS!!!

ASESORÍA LITERARIA

ENTREGA DE LOS VI PREMIOS EDICIONES OBLICUAS

EDICIONES OBLICUAS EN LA REVISTALEER

GALARDONADOS DE LOS VI PREMIOS LITERARIOS EDICIONES OBLICUAS

EDICIONES OBLICUAS SE INSTALA EN MIAMI

OFERTA 3 X 1 ESTAS NAVIDADES

¡¡¡CONVOCADOS LOS VI PREMIOS LITERARIOS EDICIONES OBLICUAS (2012)!!!!

NUEVA FECHA LÍMITE PARA LOS VI PREMIOS LITERARIOS EDICIONES OBLICUAS

ENTREGA DE LOS IV PREMIOS EDICIONES OBLICUAS

GALARDONADOS DE LOS IV PREMIOS EDICIONES OBLICUAS

Entrevista a Carlos de la Cruz, autor de Ópera de la Malaestrella

Entrevista a Roberto D. Hompanera, autor de La partida

Entrevista a Fernando F. Rego

Entrevista a Alberto Trinidad

Entrevista a Elisa Salas

Entrevista a Carlos de la Cruz, autor de Ópera de la Malaestrella


 

¿Qué es la Ópera de la Malaestrella?

Ópera de la Malaestrella es el camión de la basura de mis últimos ocho años, ocho años marcados por la multitud de exilios interiores dentro del Distrito Federal, y el exilio mayor, el regreso a España en diciembre de 2008. No es una selección que recorra estos años, son las últimas palabras, son los restos del naufragio.

 

Sabemos que tu poesía se convierte en un espectáculo musical en tus actuaciones públicas, háblanos de lo que el público se puede encontrar en ellas.

La palabra y la música son conceptos inseparables. Cuando escribo es igual. Escribo jazz, solos interminables de saxo, pianos desconcertados, una trompeta que carraspea… y esto encuentra el sentido cuando las palabras tienen su segunda oportunidad al ser leídas en voz alta. ¿Qué te puedes encontrar? He actuado en garitos llenos de punks y banda pesada de todas las tribus urbanas y después de unos minutos de sorpresa me enfrentaba a un público atento, siguiendo las palabras en las fotocopias que repartía para facilitar el acercamiento, interactuando conmigo, increpando a mi personaje, increpando a los personajes de los textos. Terminando en una comunión realmente emocionante.

También he recitado en auditorios de pueblitos castellanos, delante de monjas, jubilados, la maestra… y aunque la comunión en un primer momento no era tan electrizante, la sorpresa llegaba al final, cuando se terminaba el espectáculo y nadie había abandonado el lugar y venían a saludar y felicitarme, no por las poemas, que no entendían, sino por darles la oportunidad de ver algo distinto.

Escribo en voz alta, y el poema no está terminado hasta que no es leído en esos mismos términos.

 

Se te notan ciertas influencias de la vanguardia del s.XX, ¿qué importancia atribuyes en tu poesía a la escritura automática y la asociación libre?

Mi influencia es principalmente musical: Lou Reed, Tom Waits, Bob Dylan, Leonard Cohen, pasando por Extremoduro, Pearl Jam, Corcobado… y al mismo tiempo por escritores que influenciaron a estos músicos: Lorca, Bukowsky, Burroughs, Fante, Kerouack.

Pero remontándome a los orígenes, todo empezó con 11 o 12 años, un disco de Bob Dylan y un libro de Miguel Hernández, el resto fue ir tirando del hilo de cada uno de estos tipos y la madeja se fue haciendo cada vez más grande. Una enorme red neuronal en la que todos los elementos están relacionados.

Los momentos de la literatura que han podido afectarme: Poeta en Nueva York que no deja de sacarme lágrimas de envidia, Gingsberg explicando la importancia de la respiración en la escritura, Valle Inclán y sus Luces de Bohemia (con claras alusiones en este libro).

Y luego el jazz como grasa de motor. Y Tom Waits que le dio sentido a todo.

 

En tus versos se entrelazan sin ningún tipo de rubor un vocabulario explícitamente obsceno y directo con delicadas metáforas que se sirven de un lenguaje más elaborado, ¿Cómo concibes el lenguaje de tu poesía, el mundo que recrea ese lenguaje?

Cómo no lo concibo: al margen de su tiempo y artificial buscando el preciosismo a través de la exaltación del conocimiento lingüístico del autor (o del manejo de su diccionario de cabecera).

¿Ninfas hieráticas vislumbrando el ocaso mortecino?, pera mi eso es escribir para el sobaco de uno mismo y para marcar la diferencia entre “yo granpoeta sacerdote exegeta de las palabras y de sus misteriosas interpretaciones” y “tú estupefacto lector que nunca lograrás acceder a este conocimiento sagrado”.

Me resulta imposible hablar de lo que no conozco, con palabras que no utilizaría ni mi abuelo fumando marihuana.

Cuando escribo, trato de dejar que fluya el jazz, y eso es una cuidada improvisación, una especie de acople y distorsión que respira a través de la ternura.

El hombre se salva a través de la ternura, mis palabras se salvan buscando la ternura en el infierno o en la rutina.